No. 1 Aņo 2        ISSN: 1684-185

Editorial  

 

Internet nos enfrenta a un mundo que cambia constantemente en todas las esferas del saber. El desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones avanza a velocidades impredecibles, como una nave que viaja hacia el futuro y en la que tenemos que embarcar previendo no quedar aislados, incomunicados y analfabetos.

Las Universidades Cubanas enfrentan un reto; el de erigirse como centros gestores de conocimiento, impulsores del aprendizaje en red, para egresar un profesional capaz de seguir desarrollándose en un mundo donde los cambios se producen en cuestión de segundos y donde la estrategia que se siga determinará nuestra activa inserción en la Sociedad de la Información.

No es posible en la actualidad producir una enseñanza virtual si no se ha definido un plan de estudios adecuado, con técnicas específicas y con profesores con pleno dominio de las tecnologías de la información, no es solo pasar de la educación presencial a la educación a distancia, es crear las herramientas para este tránsito, mucho más cuando nos basamos en el uso de las tecnologías de la información.

El profesor tiene que estar preparado no solo para diseñar su clase, sino también para dirigir el proceso de enseñanza y contribuir a la construcción del conocimiento en función de los requerimientos tecnológicos con que cuenta. El simple hecho de utilizar el correo electrónico no es una patente de corzo para garantizar la calidad del aprendizaje virtual.

El abordar en nuestras condiciones el modelo mixto (presencial y no presencial) es una estrategia adecuada. Es necesario trabajar en diseños no presenciales para facilitar el estudio a aquellos que no tienen posibilidades de trasladarse o disponen de poco tiempo por sus horarios de trabajo y así puedan adquirir un título universitario o un perfeccionamiento en su especialidad.

Como siempre decimos, no debemos esperar hasta que tengamos todo el equipamiento necesario ya que la primera etapa de este trabajo es de cultura de redes (que se puede adquirir en los laboratorios de las Facultades), de dominio de técnicas para la educación a distancia y creatividad, que solo se logra con la dedicación y la experiencia pedagógica de nuestros claustros. Todas las Universidades de Ciencias Médicas tienen este reto y la oportunidad de contar con el apoyo del Estado, que aún en las condiciones económicas actuales, se preocupa y asigna presupuestos millonarios para perfeccionar el proceso de enseñanza e informatizar nuestras Universidades.

Nuestro estudiante debe, por supuesto, tener una cultura informática y de redes, que le permita asimilar la ausencia física del profesor, y adiestramiento en la lectura en pantalla y en la expresión escrita por medio del teclado.Transitaremos del correo electrónico a las videoconferencias y estamos obligados a definir cuáles son las materias o especialidades idóneas para el diseño no presencial y para el semipresencial, así como aquellas que se apoyarán para su desarrollo en las tecnologías de la información pero que, debido a sus objetivos o al desarrollo tecnológico, deben continuar como presenciales.


Dra. Esperanza O´farrill Mons

 

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